Flores de Bach y nutrición XXXVIII: Willow, si es que me lían

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Vivimos en un mundo perverso que nos obliga a comer mal. No tenemos escapatoria. Hagamos lo que hagamos, el Universo se conspirará contra nosotros para evitar que hagamos las buenas elecciones nutricionales. Estamos irremediablemente destinados a llevar una nefasta rutina alimenticia, porque el Todopoderoso lo ha elegido así… O al menos, eso piensan los tipos Willow.

Willow está indicado para aquellos que culpan a su entorno exterior de sus malos hábitos alimenticios. Cuántas veces habré escuchado a madres de familia decir que ellas no comerían ciertas cosas si no lo comprasen para sus hijos. O aquellos que aseguran que no consiguen dejar de comer dulces porque en la oficina siempre ha pasteles o galletas. Omiten que a menudo son ellos mismos los que los compran. Conocí incluso una persona que vino a mi consulta para consejo dietético, el cual nunca siguió pues sus cenas de trabajo (lúdicas) no se lo permitían.

Para otros es por culpa de la sociedad consumista en la que vivimos, que cuando no es Navidad es verano, y ponen las terrazas. O hay una super oferta en el supermercado. O en el trabajo nos regalaron a todos una caja de bombones.

En realidad, estos individuos (mujeres u hombres) han tirado la toalla y justifican su fracaso con la influencia de su entorno. Incapaces de responsabilizarse de sus elecciones, se sienten víctimas de su contexto, diciéndose que es imposible comer bien teniendo como pareja a un glotón, siendo madre de tres niños en pleno crecimiento, o perteneciendo a un grupo de gourmets.

Cierto es que la influencia del entorno puede ser pesada (aunque para ello está Walnut), pero en los casos Willow es una excusa. Muchos olvidan que consiguieron dejar de fumar estando rodeados de fumadores, por lo que tienen la capacidad de elegir, sólo que es más cómodo echar la culpa al destino. Simplemente se sienten cómodos en el papel de víctima y prefieren librarse al abandono. Quizás cuenten con un historial de intentos fallidos de dietas, el caso es que ya no lo intentan y es la culpa del mundo cruel que les rodea y que les sirve cruasanes de chocolate para el desayuno.

El Sauce puede ayudar a estos perfiles a asumir que, finalmente, comen lo que ellos eligen, pues nadie los fuerza a nada. A apoderarse de su libre albedrío y a conectar con su capacidad, que la tienen, de tomar sus propias decisiones respecto a la alimentación.

Fuentes:

  • BACH Edward Les douze guérisseurs, Macro Editions 2016.
  • SCHEFFER Mechthild La Terapia Floral de Bach, Ediciones Urano 1996.

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