La cura de la arcilla blanca

 

arcilla blanca

Se aproxima por fin la estación de las flores y, como cada año, conviene pensar en hacer un buen “spring clean” o detox primaveral del organismo, puesto que el hígado está en auge y la energía se exterioriza. ¿Qué tal esta vez una cura de arcilla blanca?

Originaria de Kao-Ling, ciudad china donde fue descubierta, la arcilla blanca se utilizó en un inicio para fabricar porcelana antes de ser identificadas sus beneficiosas propiedades. De este lugar adquirió el nombre “kaolin” por el que también se la conoce.

Se trata de un mineral natural de la familia de los filosilicatos como el talco, y su color blanco le viene dado por su elevado porcentaje en alumina (23%), componente de reputado poder reparador.

Las arcillas en general son ricas en silicio, pero la blanca es más pobre en sales minerales que sus hermanas, siendo menos absorbente y más hidratante. Como el resto de arcillas, está cargada de iones negativos (beneficiosos), y una vez diluida va a atraer los iones positivos (nocivos) para intercambiarlos, participando pues a la remineralización y detoxificación del organismo, pues canjea sales minerales por toxinas.

Una buena arcilla blanca pura, extraída recientemente, molida y secada al sol (y no en un horno eléctrico) nos aportará numerosos beneficios pues cuenta con excepcionales propiedades:

  • es adsorbente (intercambia minerales por toxinas) por lo tanto detoxificante
  • es absorbente y matificante
  • es desinfectante, reparadora, suavizante y cicatrizante
  • constituye un vehículo de activos y de agua
  • tiene capacidad hemostática, deteniendo el derrame de sangre en hematomas.

En externo se usa en forma de mascarillas, cataplasmas y envolturas, así como para la confecció de geles de ducha, jabones, champús o dentífricos. Es indicada para pieles secas, sensibles, deshidratadas y delicadas. Sin embargo, su utilización a nivel interno nos interesa especialmente en primavera.

Cura de la arcilla

La geofagia, o ingesta de arcilla, es una práctica habitual en algunas comunidades humanas como en diversas especies animales. En el amazonas, los periquitos aras hacen curas de arcilla en los periodos de escasez, pues se ven obligados a consumir frutos verdes, ricos en toxinas. Por su lado, el consumo espontáneo de arcilla en los caballos es un indicador de desnutrición, pues instintivamente intentan remineralizarse. Parece ser que, además, los druidas celtas afirmaban que se debe consumir en la vida su peso en arcilla.

De modo que tanto la tradición humana como la sabiduría animal demuestran que el consumo de arcilla es beneficioso en casos de problemas del sistema digestivo, como infecciones intestinales o úlceras estomacales, por su poder de “vendaje” sobre la mucosa, así como cuando se da estreñimiento o intoxicaciones alimenticias

Se le atribuye también un poder minimizante de la radioactividad, especialmente interesante para aquellos que pasan demasiado tiempo delante de las pantallas o expuestos a radiaciones.

Su capacidad detoxificante, que comparte con el resto de arcillas es indiscutible, recuerdo una ocasión en que alguien me aseguró que después de una cura con este mineral, el iris de sus ojos azules se volvió más claro y limpio. Los adeptos a la iridología sabemos muy bien lo que ello significa.

Por todo ello, la cura de la arcilla constituye una práctica naturopática tradicional muy utilizada, pues es económica, ecológica y muy sencilla de llevar a cabo. Aunque esta cura puede realizarse también con arcilla verde ilita o montmorillonita, la blanca es mi preferida por su mayor acción suavizante e hidratante de las mucosas.

Debemos distinguir entre el agua y la leche de arcilla, debiendo empezar siempre por la primera, que es más ligera.

Para preparar el agua de arcilla debemos mezclar una cucharada de café de arcilla en un vaso de agua, dejar reposar toda la noche, y beber el agua (pero no el poso) a la mañana siguiente.

La leche de arcilla se prepara del mismo modo, con la diferencia de que antes de consumir la mezcla, removemos la arcilla en el agua de manera que ingerimos también el poso.

leche de arcilla

Se recomienda no usar utensilios de metal, pues los iones negativos de la arcilla podrían escaparse y aglutinarse sobre le cubierto.

En general se aconseja hacer curas de agua de arcilla de no más de 3 semanas, pudiendo pasarse la tercera semana a la leche de arcilla, la cual no debe consumirse más de siete días. Sin embargo algunos autores aseguran que se puede retomar la arcilla después de una semana de descanso.

Debe saberse que la arcilla ingerida no se acumula en los tejidos sino que permanece en el tubo digestivo hasta ser eliminada. Son los minerales absorbidos quienes benefician a los órganos.

Es posible asociar la arcilla a la savia de abedul, utilizando esta última en lugar del agua, para una cura primaveral remineralizante y drenante potenciada por las propiedades de ambas. Del mismo modo, existe la carbo-arcilloterapia, que combina el carbón vegetal activo con la arcilla tanto para uso externo como interno, por la complementariedad de sus propiedades.

Contra-indicaciones y precauciones

A pesar de sus efectos beneficiosos para la salud, la arcilla, como toda substancia, cuenta con ciertos riesgos y no es una cura para todo el mundo:

  • Por su gran capacidad de absorción puede disminuir el efecto de los medicamentos y de la píldora anticonceptiva, por lo que se debe tomar con 3 a 4 horas de distancia.
  • No se debe reutilizar, pues una vez usada estará cargada de toxinas.
  • En caso de hipertensión se debe empezar progresivamente, tomándola a días alternos, pues las arcillas contienen sales minerales.
  • No debe combinarse con un tratamiento de aceite de parafina, sino que conviene dejar un espacio de un mes antes de iniciar la cura de la arcilla, pues la mezcla puede solidificarse y crear una oclusión.
  • No tomar en caso de oclusión intestinal, hernia o estreñimiento crónico.
  • En caso de cáncer digestivo, consultar con un oncólogo.

Por otro lado, si al inicio de la cura percibimos molestias en el estómago o en los intestinos, no debemos alarmarnos pues es un signo de “crisis curativa”.

Numerosos profesionales y expertos en curas naturopáticas avalan esta cura, como Jade Allegre, creadora de la asociación humanitaria “El hombre y la arcilla“, además de periquitos, caballos y druidas, por lo que es mi elección para esta primavera, lástima que no tenga los ojos azules.

Fuentes:
www.aroma-zone.com
www.sensetsante.fr
www.alternativesante.fr
www.jade-allegre.com
MULLER Marie-France "Como cura la arcilla" RBA Integral 2000.
MANTOVANI R "La arcilla, tierra milagrosa" Cuadernos de Naturismo 1979.
ANDRIANNE Philippe "L'Argile, Médecine Ancestrale" Editions Amyris 2003.
CHAVANNE Philippe "400 remèdes de grand-mères" Editions First 2010.

 

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