Vervain: sobre la pasión y la devoción

¿Cómo podría expresar mi grado de identificación con esta flor? Digamos que mi nombre es Anna, y mi apellido Vervain. Sin embargo, y a diferencia de Impatients (mi segundo apellido), este no es uno de los 38 remedios de Bach que frecuente mi mesita de noche. De hecho no recuerdo habérmelo prescrito nunca. Pues considero el entusiasmo excesivo como un rasgo de mi personalidad del cual no quiero prescindir porque, como dijo William Blake, el camino del exceso conduce al palacio de la sabiduría.

De modo que, aunque alguien haya atisbado en mí cierto comportamiento obsesivo compulsivo, he vivido hasta la fecha a caballo de mi pasión, y no puedo decir que me arrepienta. Por ello, suponía un gran misterio para mí lo que la Verbena officinales pudiese a revelarme estos días.

La revelación llegó en forma de programa detoxificante del hígado. Aprovechando que todavía es primavera, tiempo de depurar, he llevado a cabo esta semana una limpieza hepática muy conocida y de gran controversia en el mundo de la Naturopatía, por el equilibrado porcentaje de seguidores así como de detractores con que cuenta.

Como es habitual, el promotor de dicha cura nos la presenta en su libro como la solución definitiva a todos nuestro males.Y yo, también como de costumbre, y ávida de encontrar una fórmula mágica que resuelva todos mis problemas así como los de mis clientes, me zambullí en la lectura del libro y recomendé entusiastamente y con una fe ciega la cura a doquier, antes si quiera de llevarla a cabo. Hasta que la experimenté en mis propias carnes al tiempo que Vervain entraba en acción.

No es que la cura no diese los resultados que el libro prometía, o al menos la manifestación inmediata con la que se argumenta su eficacia, al contrario, mi proceso siguió el curso esperado. Pero me sorprendí cuestionando el significado de estas manifestaciones, así como el contenido del libro el cual, a mi parecer, no explica realmente el mecanismo a través del que el programa surge su efecto. Ahora me queda investigar a través de otras fuentes y contrastar opiniones para poder llegar a una conclusión más justa.

Por lo que entiendo que la Verbena, lejos de aplacar mi entusiasmo, me ha otorgado el sentido crítico necesario para juzgar un programa depurativo, como cualquier otra cosa, con objetividad, sin por ello perder el interés.

En mi último día de la toma de esta flor, empiezo un curso de un tipo particular de reflexoterapia que venía interesándome hace tiempo. He escuchado maravillas sobre ella y, cuando llego a clase, veo que la organización del curso es seria y la profesora parece competente. Pero tal y como se desarrolla la mañana, voy calibrando las posibilidades reales de esta técnica, y su lugar dentro del marco de un proceso de sanación, viendo de reojo, dentro de mi bolso, la botellita de las flores recordándome que, por muy efectiva que sea esta o cualquier otra terapia, el camino de la salud y la sanación es un compromiso de por vida y un trabajo del día a día. Y que los atajos son, en la mayoría de los casos, meras falacias.

Próxima semana: Vine (Vitis vinifera)

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